62. Jeremías: El profeta joven (Jr 1)
Jeremías vivió en una época extremadamente difícil, marcada por la guerra y el inminente exilio de su pueblo. Pero lo más sorprendente de su historia no es el contexto político, sino el momento de su llamada. Dios se dirige a él cuando todavía es un muchacho. Antes incluso de que Jeremías naciera, Dios ya tenía un plan para él: "Antes de formarte en el vientre, te elegí".
La reacción de Jeremías es la que muchos de nosotros tendríamos ante una responsabilidad grande: el miedo. Él intenta excusarse diciendo: "¡Ay, Señor Dios! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho". Se siente pequeño, inexperto y sin autoridad frente a los adultos y los poderosos de su tiempo. Sin embargo, la respuesta de Dios es contundente y llena de ánimo: "No digas: 'soy un muchacho', porque a donde yo te envíe, irás".
Para un joven que se prepara para la Confirmación, Jeremías es el ejemplo de que Dios no busca personas "preparadas" o con grandes currículums, sino corazones dispuestos. Dios le promete su presencia: "No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte". Al igual que hizo con Jeremías, Dios toca nuestra vida (a través del sacramento) y pone su Palabra en nuestra boca. La vocación de Jeremías nos enseña que la juventud no es un impedimento para Dios, sino una oportunidad para mostrar que la fuerza viene del Espíritu Santo y no de nuestras propias capacidades.
Puntos clave según la Biblia
- La predestinación amorosa: Dios nos conoce y nos ama desde antes de nuestra concepción. Nuestra vida tiene un propósito divino desde el primer instante.
- La superación de las excusas: Jeremías pone la excusa de su edad y su falta de elocuencia. Dios le enseña que lo importante no es quién es el enviado, sino Quién lo envía.
- La autoridad viene de Dios: El profeta no habla en nombre propio, sino que comunica lo que Dios le manda. Su fuerza reside en la fidelidad a la verdad.
- Misión de construir y plantar: La misión de Jeremías tiene dos caras: denunciar lo malo ("arrancar y destruir") y proponer la esperanza ("edificar y plantar").
- La promesa de la presencia: "Yo estoy contigo". Esta es la garantía fundamental que Dios da a todo aquel que acepta seguirle, eliminando el temor al rechazo.
Texto bíblico
Consulta el texto bíblico de Jeremías aquí: Conferencia Episcopal Española - Jeremías
Actividades de Reflexión:
| 1. Comprensión del Texto: ¿Qué excusa pone Jeremías ante la llamada de Dios y qué gesto físico realiza el Señor para demostrarle que Él pondrá las palabras en su boca? |
| 2. El valor de la juventud: A veces los jóvenes sienten que los adultos no les escuchan o que no tienen nada importante que aportar a la Iglesia. ¿Cómo te anima la frase "No digas: soy un muchacho"? |
| 3. Misión en el mundo: Dios dice que envía a Jeremías a "arrancar y destruir, edificar y plantar". ¿Qué cosas crees que un joven cristiano debería ayudar a "arrancar" (maldad) y qué debería "edificar" (bien) hoy? |
| 4. Carácter de la Confirmación: La Iglesia enseña que la Confirmación nos da una fuerza especial del Espíritu Santo para ser testigos. ¿Cómo ayuda esta doctrina a vencer el miedo al "qué dirán" de nuestros amigos? |
| 5. Compromiso de Fe: Dios eligió a Jeremías antes de nacer. ¿Cómo cambia tu forma de vivir esta semana el saber que tu vida no es una casualidad, sino que Dios te pensó y te amó desde siempre? |